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Coordinadora considera que el rechazo a las enmiendas podría anular la Directiva
Los representantes del sindicato en Valencia aseguran que esta situación de conflicto en el
Parlamento Europeo podría beneficiar al colectivo de estibadores
VM, 14/03/2003

El deseo y el objetivo por el que está trabajando el sindicato Coordinadora de Trabajadores del Mar, sindicato mayoritario en la estiba española, y el de otros muchos en Europa no es otro que la retirada total de la propuesta de la Directiva Europea de Liberalización de Servicios Portuarios.

picLa realidad sólo ha rozado estas expectativas, pero la aceptación de las enmiendas relativas a la autoasistencia, uno de los puntos que más preocupan a esta organización, abre nuevas posibilidades.

En este sentido, Victor García, presidente del Comité de Empresa de la Sociedad Estatal de Estiba y Desestiba del Puerto de Valencia (SEVASA), y Aurelio Gabarda, miembro también de este Comité, consideran que en caso de producirse un rechazo en el Consejo de Ministros, se podría generar un conflicto en Bruselas que redundaría en beneficio del colectivo de estibadores por dos motivos. Por un lado, es seguro que retrasaría, con todos los trámites que esto conllevaría, la aprobación de esta Directiva y, por otra parte, podría suponer el final de la misma de no llegarse a un acuerdo sobre estos puntos.

Todo apunta a que el conflicto está garantizado, puesto que la comisaria Loyola de Palacio ya ha anunciado que aprobar estas alegaciones sería completamente inaceptable.

Trámites
Estas enmiendas ya han sido aprobadas en segunda lectura. Es ahora el Consejo de Ministros el que tiene que dar el visto bueno a las enmiendas y aceptar las propuestas. Si son aceptadas, éstas se elevarían a definitivas. En caso contrario, se procede a la co-decisión, que abre un plazo de entre seis y ocho semanas para llegar a una posición común. En ese momento, sería el Consejo el que procedería a votar, siendo aceptadas por mayoría simple y, en este caso, las enmiendas retornarían al Parlamento, donde deberían ser aprobadas por mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno. “Si esta votación es negativa, es muy posible que la Directiva muera aquí”, aseguran Gabarda y García.



 

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