La subida de la demanda interna frenó la caída del PIB al 0,1%
La economía española registró un decrecimiento trimestral del 0,1% en el segundo trimestre de 2013, una tasa es tres décimas superior a la registrada en el primer trimestre del ejercicio (–0,4%). La explicación de la mejoría se debe a que la demanda nacional fue menos mala. Eso sí, el PIB encadena nueve trimestre consecutivos de bajada tras la revisión del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La demanda interna se compone de dos factores: el consumo y la inversión. Y ambas variables cayeron menos. El consumo de los hogares descendió un 3,2% frente al 4,3% del primer trimestre, mientras que las administraciones públicas redujeron sus gastos un 2,9% frente al 3,8% de entre enero y marzo.
Por su parte, la inversión (formación bruta de capital fijo) disminuyó su decrecimiento en un punto y una décima este trimestre, pasando del -7,5% al -6,4%. Así, el crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior se sitúa en el -1,6%, frente al -2,0% del trimestre precedente.
La mala noticia es que la demanda externa reduce su aportación al PIB trimestral en seis décimas respecto al trimestre pasado (2 puntos). Esto se explica no porque se exporte menos, al contrario: las exportaciones de bienes y servicios aumentan en 5,6 puntos porcentuales su crecimiento, al pasar del 3,6% en el primer trimestre al 9,2% en el segundo.
La clave está en que las importaciones también aumentaron, reduciendo la aportación de la demanda externa. El crecimiento de las importaciones de bienes y servicios fue del 3,1% en el segundo trimestre, frente al -4,8% del primero, debido fundamentalmente a la aceleración experimentada por las importaciones de bienes (del -5,0% al 4,6%).
Mientras, el empleo de la economía descendió a un ritmo anual del 3,8%, siete décimas menos que el registrado en el primer trimestre de 2013, lo que supone una reducción neta aproximada de 623.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año.
Todas las áreas de actividad, excepto la construcción moderaron su decrecimiento. Y una de las mayores mejoras se produce en los servicios, que crecen en siete décimas su registro anterior, situándose en el -2,7%. La industria registra una variación de -5,5% frente al -5,9% del primer trimestre.
La menor contracción del empleo ocupado se mantiene también en el empleo asalariado, si bien las tasas de variación son inferiores en este caso (pasando del -5,6% al -4,9%). Por su parte, el empleo no salariado registra en el segundo trimestre un crecimiento del 3,2%, un punto superior al del trimestre precedente.