Tras cruzar el Cabo de Hornos, la Aventura Oceánica rompe mástil en los 40 Rugientes
La Aventura Oceánica, la vuelta al mundo a vela 2.0 liderada por los valencianos Jose Carlos Corral y Enrique Fenollosa, sufre un revés importante debido a la rotura de mástil y velas mientras navegaban frente a las costas chilenas a la altura de los 45º de latitud Sur .La expedición había superado días antes el mítico y temido Cabo de Hornos, el lugar más peligroso para navegar del planeta, donde vientos huracanados, olas montañosas, fuertes corrientes e icebergs conforman la mayor pesadilla para un marino. En este caso la meteorología fue favorable, y tras solucionar una avería en el motor, y otra posterior en el timón, bordearon el Gran Cabo sin mayor dificultad y pudieron celebrarlo como la ocasión merecía con productos típicos españoles.
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| Imagen de parte del mástil roto |
A punto ya de salir de los 40 Rugientes, la zona que se extiende por debajo de los 40º de latitud Sur, famosa por su extrema y adversa meteorología, cuando parecía que las condiciones estaban mejorando, en mitad de la noche y sin previo aviso llegó la catástrofe.
El mayor temporal que habían visto jamás les atrapó por sorpresa, barriéndoles y destrozando mástil, jarcia y velas, fue como si las puertas del infierno se abrieran de repente, liberando ráfagas demoledoras y muros de agua blanca de espuma. Tuvieron que pasar la noche a la deriva a merced de la tormenta, con la única ayuda de la vela de proa lanzada al agua a modo de ancla de capa. Por la mañana pudieron evaluar los graves daños sufridos, que no permitían continuar a vela, afirmar todo lo posible para no sufrir vías de agua en el casco y despejar los restos sumergidos para evitar que se enredaran en la hélice. Con ayuda del motor auxiliar pudieron llegar a Puerto Montt, a dos días de navegación, la localidad más cercana. En estos momentos se dirigen hacia Valparaíso, donde llevaran a cabo las complejas reparaciones que les retendrán más de un mes en tierra.
A pesar de la adversidad, la moral y la ilusión de los valencianos sigue intacta y muy alta. Su deseo es poder zarpar en cuanto antes para continuar la Aventura que les llevará, entre otros lugares, a la Isla de Pascua, Polinesia, Australia e Islas del Índico, antes de adentrarse de nuevo en el Atlántico de regreso a casa.