La Organización Marítima Internacional avanza en la agenda medioambiental de los océanos
La Organización Marítima Internacional (OMI), el organismo especializado de las Naciones Unidas encargado de regular el transporte marítimo internacional, ha avanzado en su agenda medioambiental tras la reciente reunión del Comité de protección del medio marino (MEPC 71), celebrada del 3 al 7 de julio de 2017.
El Comité determinó el calendario de la gestión del agua de lastre, avanzó sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y sobre las cuestiones relativas a la contaminación atmosférica, adoptó nuevas zonas de control de las emisiones de NOx, designó una zona marina especialmente sensible y acordó trabajar en la implantación del límite mundial de 0.50 % masa/mase del contenido de azufre.
De esta manera, la OMI trabaja para cumplir su mandato de proteger los océanos y la salud de los seres humanos y mitigar el cambio climático, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), especialmente el ODS 14 (Océanos) y el ODS 13 (cambio climático).
Convenio sobre la gestión del agua de lastre
El MEPC acordó un plan de implantación práctico para que los buques cumplan con el Convenio internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques, 2004 (Convenio BWM), que tiene como objetivo detener la transferencia de especies potencialmente invasoras en el agua de lastre de los buques.
El tratado entra en vigor el 8 de septiembre de 2017. Actualmente, el Convenio BWM ha sido ratificado por 61 países, lo que representa el 68,46% del arqueo de la flota mercante mundial.
A partir de la fecha de entrada en vigor, los buques deberán gestionar su agua de lastre a fin de evitar la transferencia de especies potencialmente invasivas. Todos los buques deberán contar con un plan de gestión del agua de lastre y mantener un libro de registro sobre lo que hacen con ella. Los buques deberán gestionar su agua de lastre para cumplir las denominadas norma D-1 y norma D-2.
La norma D-1 exige que los buques lleven a cabo el intercambio del agua de lastre de manera que como mínimo el 95% del volumen se intercambie lejos de la costa, donde se liberaría finalmente.
La norma D-2* prescribe que la gestión del agua de lastre restringa a un máximo especificado la cantidad de organismos viables permitidos que se van a descargar, así como limite la descarga de determinados microbios indicadores perjudiciales para la salud humana.
El proyecto de enmiendas del tratado aprobado por el MEPC aclara cuándo los buques tendrán que cumplir la norma D-2. Se distribuirá después de la entrada en vigor del Convenio BWM, el 8 de septiembre de 2017, con miras a su adopción en el próximo periodo de sesiones del MEPC (MEPC 72, en abril 2018). En el marco de las enmiendas aprobadas, los buques nuevos, es decir, los buques construidos el 8 de septiembre de 2017 o posteriormente, habrán de llevar a cabo la gestión del agua de lastre de forma que, como mínimo, cumpla la norma D-2 desde la fecha de la puesta en servicio.