Sólo el 27% de las ventas a crédito de las empresas de la República Checa se pagan a tiempo
Las empresas de la República Checa identifican el retraso en los pagos como una de sus principales preocupaciones, según recoge el último Barómetro de Prácticas de Pago de Crédito y Caución.
Actualmente, el 61% de las operaciones comerciales B2B están vencidas debido, principalmente, a problemas de liquidez de los clientes. Las deudas incobrables representan cerca del 10%. En este contexto, el 70% de las compañías espera un aumento de las insolvencias durante los próximos meses.
Aunque las condiciones de pago se mantienen en su mayoría estables, cuando se producen cambios es para ofrecer plazos más largos, protegiendo de esta manera la salud financiera de los clientes. Los días de pago oscilan entre 31 y 90 desde la fecha de facturación. Esto sugiere que las empresas están tratando de mantener su competitividad, incluso a riesgo de retrasar la entrada de efectivo. El 43% de todas las ventas B2B se realizan a crédito.
Cuando surgen déficits de liquidez, las empresas tienden a recurrir a fuentes de financiación externas, siendo el crédito comercial la más habitual (63%), seguida de la financiación de facturas (60%).
En cuanto a la gestión del riesgo crediticio, la mayoría de las compañías recurren a provisiones internas, aunque esto puede limitar la flexibilidad y dificultar la respuesta rápida a los cambios en el comportamiento de pago de los clientes. Cabe destacar que el 80% afirman que tienen previsto reforzar sus estrategias de gestión del riesgo de impago mediante la externalización a compañías de seguros.
Junto a ello, también señalan como reto para los próximos meses el endurecimiento de la normativa, las exigencias de sostenibilidad y la necesidad de mantener la flexibilidad en un mercado global volátil. Los riesgos geopolíticos y los retos de la cadena de suministro también siguen complicando las operaciones, mientras que las perturbaciones comerciales y el aumento de los costes de los insumos agravan las presiones financieras. En este contexto, las empresas presentan una creciente conciencia de la necesidad de contar con apoyo especializado para hacer frente a los riesgos crecientes, a través de agentes especializados.