México y Brasil, dos puertas de entrada para las empresas al continente americano
Las empresas españolas tienen actualmente una gran oportunidad a la hora de introducirse en estos dos mercados que pueden ser decisivos y una buena plataforma a la hora de entrar en otros como pueden ser el de EE.UU o Sudamérica.
México
México por su parte, cuenta con más de 97 millones de habitantes, según las cifras oficiales pero también existen bolsas de población que no censan a los recien nacidos por lo que es incalculable la población exacta de este país.
Actualmente, en México el 98% de los artículos incluidos en el arancel están liberalizados . Las licencias de importación de ser necesarias son concedidas por la Screataría de Comerico y Fomento Industroal, la Secreataría de Sanidad o la de Agricultura y todos los articulos exportados del exterior están obligados a presetar un certificado de origen.
La tarifa del impuesto general de importación se basa en la Nomenglatura Internacional del Sistema Armonizado. Asimismo, desde 1993 la ley exige la inclusión en el valor de las mercancías en aduana de los gastos por concepto de transporte, seguros de transporte y otros gastos conexos que se efectúen en el extranjero hasta el lugar de importación. Para los productos originarios de Europa se utilizará la valoración POB a partir del 1 de enero de 2003.
Algunos sectores como el textil y el del calzado están sobreprotegidos ya que está nsiendo invadidos literalmente por países como China. Esta invasión ha producido una merma considerable en la industria autóctona que esta sufriendo una de sus peores crisis.
Brasil
Respecto a Brasil hay que decir que tienen más de 176 millones de habitantes, según las cifras oficiales aunque, incluso en mayor medida que en México, existen grandes parcelas de población sin censar.
Este país puede ser el socio estratégico de las empresas españolas en América del Sur al estar incluido en Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Desde Mercosur se han firmado pactos comerciales decisivos entre los que se encuentra el acuerdo de asociación con Chile, Bolivia y Perú, el acuerdo de libre comercio con CAN (grupo fomado por Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia), y el acuerdo de colaboración firmado precisamente con México. Asimismo, está en trámite de negociación el que establecerá con la UE.
La presencia española en este país ha sido muy tímida hasta 1997 que las grandes multinacionales decidieron invertir, a partir de este año las empresas españolas están poniendo cada vez más sus miras en este país que tiene un gran potencial y no es excesivamente proteccionista, de hecho Lula da Silva, actual presidente de Brasil, ha dedicado su primer año de legislatura a convencer a la comunidad internacional de la idoneidad y estabilidad que ofrece un mercado como el brasileño.
Un objetivo que se está viendo cumplido, ya que si al pricipio el mercado internacional tenía sus dudas respecto al mandato de este hombre con un pasado muy comprometido con el sindicalismo, ahora han comprendido que la estabilidad de este país está clara, de hecho se espera que en el año 2004 su economía crezca un 3,5%.
Dentro de las características de este mercado destacan sus grandes diferencias entre las clases sociales y las zonas geográficas, ya que el Norte es mucho más avanzado y rico que el interior y el sur del país.
Brasil tiene unos inmensos recursos naturales, además de la selva es el 11º productor de petróleo, tanto que es autosuficiente en este aspecto, el primer exportados de naranjas y caña de azúcar, el cuarto exportador mundial de aeronaves comerciales, y el quinto en caucho.
Dentro de los sectores donde este país ofrece más posibilidades se encuentra el transporte e infraestructuras, el del saneamiento o medio ambiente. Estas tres parcelas están aún muy atrasadas en Brasil, unas deficiencias que se tienen que superar para que pueda seguir evolucionando hacia el modelo económico al que aspira.
Por último, tras el cambio de gobierno este país ha centrado su atención en primer lugar en Sudamérica, después Latinoamérica y, por último a Estados Unidos, justo la política exterior inversa que llevaba a cabo el anterior gobierno.