Hong Kong, la puerta hacia China
Mucho se está hablando estos días sobre la repercusión de las importaciones procedentes de toda Asia y su repercusión en los sectores económicos valencianos. Sin embargo, esos sectores han encontrado en el mercado asiático, y sobre todo en Hong Kong, una salida a sus exportaciones.
“Dejad dormir a China, ya que cuando despierte será un gigante imparable”. Esta manida frase que en su día popularizó Napoléon cuando le preguntaron las razones por las que no invadía el imperio chino, ha servido a los economistas occidentales para fijarse en el casi infinito potencial del gigante asiático. Y la mejor puerta de entrada que puede haber para conquistarlo es Hong Kong.
Con una independencia más práctica que teórica, la que fuera colonia británica hasta 1997 es una de las dos regiones administrativas especiales con las que cuenta la República Popular China. A pesar de estar bajo el régimen de Beijing, en lo referente a la economía y el comercio hace y deshace a su antojo. Y esa, según los expertos, es la principal razón de su despegue.
Está ubicada en el delta del Río Perla, una de las zonas más importantes del país en cuanto a productos manufacturados se refiere, con 70.000 fábricas que dan empleo a diez millones de personas. En los últimos veinte años, el desarrollo tanto de China como de Hong Kong ha propiciado el nacimiento de una clase media en la que se incluirían 100 millones de personas.
Esta nueva perita en dulce no ha sido desaprovechada por los productores chinos, pero sobre todo quien le está sacando el jugo son las economías del primer mundo. Esta clase media supera a todo el mercado japonés e iguala al estadounidense, y es la que asume las costumbres occidentales de una manera más plausible. Como ejemplo valgan los 40 millones de viviendas que se compraron el año pasado, los 10 millones de ordenadores o los 218 millones de teléfonos móviles, sin olvidar los 440 millones de euros gastados en cosméticos.
Son los principales ‘lobbys’ chinos los que se esfuerzan por promocionar esta imagen, siendo conscientes de la importancia de esta clase media para el futuro de la economía de Hong Kong y China.
Los intercambios comerciales entre España y Hong Kong han alcanzado durante la primera mitad del año la cifra de 1.250 millones de euros, según los datos del Hong Kong Trade Development Council (HKTDC), lo que supone un incremento del 12% con respecto al mismo período del año anterior. Las exportaciones han crecido un 13%, hasta los 1.000 millones de euros, mientras que las importaciones lo han hecho un 9%, alcanzando los 239 millones de euros.
Y esto se concreta en que las marcas españolas son cada vez más populares en esta región china. En la actualidad hay más de 100 empresas españolas asentadas en Hong Kong, 23 de las cuales utilizan este lugar como principal base de operaciones en Asia Pacífico. Compañías como Mango y Zara ya cuentan con varias tiendas en la ciudad, mientras que las marcas de lujo como Loewe y la valenciana Lladró ya están consolidadas con un alto poder adquisitivo.
Por otro lado, la demanda de productos de Hong Kong, entre los que destacan los relacionados con la electrónica, los artículos deportivos y los de regalo crece cada vez más en España.
Presencia valenciana
Las empresas valencianas ya eran conscientes de esta realidad. Según la Cámara de Comercio de Valencia, las exportaciones valencianas en Hong Kong llegaron a los 66 millones de euros el año pasado, siendo la segunda comunidad autónoma española con más presencia en esta provincia china. Productos como el calzado, la cerámica o las manufacturas se van haciendo hueco poco a poco. Por otro lado, la Comunidad Valenciana gastó 17 millones de euros en adquirir manufacturas de aquella zona, sobre todo maquinaria, juguetes, prendas de vestir, calzado y productos de cuero.
En este sentido, podríamos entrar en una paradoja, y es que no hay más que recordar el reciente conflicto entre la Unión Europea y China por las cuotas de productos textiles importados chinos. Desde diversas asociaciones de empresarios de algunos sectores económicos, que han contado con el apoyo del Consell, se ha exigido más firmeza a las autoridades españolas y europeas para proteger los productos valencianos; incluso algunos grupos patronales hablan de “proteccionismo”.
Sin embargo, el dilema real que se le presenta a la inmensa mayoría de las empresas valencianas que quieren abrir mercados en China, según ciertas fuentes de la Cámara de Comercio, no es tanto la problemática de los productos importados, sino si conviene o no fabricar ciertos productos en otros mercados. La pregunta del millón es, por tanto, la siguiente: ¿La calidad de los productos seguirá siendo la misma si se asumen menores costes productivos y laborales?
La respuesta sería la panacea para los inversores occidentales. En este sentido, representantes del Gobierno de Beijing han dejado claro por activa y por pasiva que China no es sólo un país productor de bajo coste, sino que se pueden abrir procesos productivos y de venta en los que la calidad sea el referente.
Oficina en Barcelona
El Hong Kong Trade Development Council es un organismo paraestatal del Gobierno de Hong Kong establecido en el año 1966 con el objetivo de promover el comercio exterior del territorio.
La sede central del HKTDC está en Hong Kong y cuenta con una red de 40 oficinas en todo el mundo. Una de ellas está en Barcelona que da servicio a España, Portugal y Andorra. Su cometido es el de promover el comercio bilateral entre estos países y Hong Kong. Para ello, facilita el contacto con empresas de esta región china listadas en una base de datos que cuenta con más de 100.000 registros distribuidos en 68 áreas de negocio.