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Lunes, 15 de julio de 2024


Historias del puerto de Valencia. Perfecto Palacio, la historia de un visionario en el Puerto de Valencia
Figura icónica en la historia del Puerto. Impulsor del tráfico de contenedores en Valencia. Empresario que apostó por el recinto valenciano y que desde 2021 da nombre al antiguo Muelle del Espigón Turia Norte. Perfecto Palacio es leyenda del Puerto de Valencia
VM, 07/11/2023

Perfecto Palacio de la Fuente es una de las figuras más icónicas, si no la más célebre, en la historia del Puerto de Valencia. Este especial sobre la evolución de Valenciaport hasta lo que es hoy no tendría sentido sin el hombre que apostó por el tráfico de contenedores en la dársena valenciana, allá por 1970, cuando se afianzó este tipo de tráficos en el puerto. La apuesta del empresario alicantino por Valencia, al lograr poner en servicio la primera grúa pórtico de carro para contenedores, fue la primera piedra para la captación y el fomento del tráfico marítimo de estas características, que arrancaba con fuerza en aquella época.

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Cuando el Rey Felipe VI, todavía Príncipe de Asturias, visitó las instalaciones de Marítima Valenciana


Perfecto vio que algunos puertos americanos utilizaban contenedores para transportar mercancías y, desde el primer momento, tuvo claro que quería ese sistema de transporte en España. El Puerto de Valencia le rindió homenaje en 2018, antes de su fallecimiento en 2021 por una neumonía derivada de la Covid-19. Y entonces, el empresario ya recordó que “costó mucho esfuerzo” que le comprasen la idea a nivel nacional. Hoy, el muelle Perfecto Palacio de la Fuente está presente en la dársena valenciana, dando nombre al antiguo Muelle del Espigón Turia Norte.

Pero vayamos a los inicios. Volvamos a los setenta. Quizá lo más curioso de esta historia es que el ‘desembarco’ de los proyectos de Perfecto Palacio en Valencia se debió a una primera negativa...

El ‘no’ de Alicante
En septiembre de 1970, un primer episodio hace que Palacio, para empezar, se decantase por la compra de la famosa grúa de carro para contenedores. Un desafortunado accidente en el Puerto de Alicante dio luz definitivamente al proyecto del empresario, pues cuando descargaba contenedores del buque “Mar Tierra”, de la compañía Sea-Land y que hacía de feeder entre Alicante y Cádiz, la grúa con la que operaba cayó sobre el barco.

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Muelle Perfecto Palacio de la Fuente en el Puerto de Valencia



Esto forzó la idea del dirigente de Marítima Valenciana, quien, por supuesto, presentó en primicia su proyecto en su ciudad natal. Perfecto quería instalar la grúa en el Puerto de Alicante. Se podría decir, incluso, que Valenciaport tuvo la suerte de que, por aquel entonces, las ideas de Perfecto fueron rechazadas en primera instancia por los dirigentes del recinto alicantino, entonces con Pablo Suárez a la cabeza.

Fue ese el principal motivo por el que el empresario decidió recorrer unos kilómetros al norte para presentar solicitud en Valencia, donde sí tuvo éxito su propuesta.

Ese ‘éxodo’ también tuvo su base, claro, en la zona de influencia en que se estaba convirtiendo el Puerto de Valencia. Allí, los buques feeder se operaban a su total capacidad, lo que hacía necesario contar con los medios adecuados para evitar riesgos y ofrecer los servicios pertinentes. Además, en aquellos años en Valencia disponer de una grúa de carro permitía operar los buques oceánicos de la naviera Sea-Land Service, que también dio el visto bueno para la compra de la grúa.

Es necesario, del mismo modo, atribuir parte del éxito al ‘sí’, en este caso, del Puerto de Valencia. Los dirigentes de la Junta del Puerto, en aquel entonces compuesta por su director, José Luis Vilar Hueso, y el jefe de Explotación y Planificación, Rafael Del Moral, sí accedieron a la solicitud presentada formalmente en 1971 ante la Dirección General de Puertos, quien tenía la facultad de la toma de decisiones a este efecto. A principios de 1972, el director general en aquella fecha, Marciano Martínez Catena, ya estaba firmando la autorización en un contexto en que el máximo mandatario portuario había desvelado que el Ministerio de Obras Públicas no contemplaba al Puerto de Valencia en sus planes de inversiones para dotación de maquinaria para contenedores. Para atender a este tipo de tráfico se habían escogido los puertos de Bilbao, en el norte, Barcelona en el levante, y Cádiz, en el sur.

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Perfecto Palacio y Rafael Del Moral apostaron por el contenedor



Y a mediados de ese mismo año, nueva licencia mediante, Marítima Valenciana cerraba la operación de compra de esa grúa para contenedores Liebherr, de treinta toneladas de potencia.

La servilleta de Lisboa
Así que, gracias a la confianza de la dirección del Puerto de Valencia, la iniciativa de Palacio tomó forma en un desarrollo de acontecimientos para el recuerdo. La compra de la grúa se ejecutó, en realidad, en Lisboa, y se firmó en una servilleta de un bar de la ciudad. Ahí, como tantas operaciones de la época, iba a quedar plasmada la compra de la nueva estructura, que en principio iba a terminar ubicada en el puerto lisboeta. Sin embargo, en Portugal acabaron rechazando la que sería su segunda grúa de tales características, puesto que la primera, gemela a esta, ya se consideraba suficiente para atender los tráficos del momento. Palacio vio operar in situ aquella máquina junto a una representción del Puerto de Valencia y, tras depositar en un banco austriaco 25 millones de pesetas, el sueño de Perfecto Palacio empezaba a hacerse realidad.

La grúa fue enviada en tren, de hecho, desde Austria, donde estaba fabricada para la compañía Sea Container, hasta Italia. Y así, partió vía marítima desde el puerto de Livorno a bordo del buque "Silvia Y" y llegó a Valencia el 20 de marzo de 1972. Fue desembarcada, precisamente, en el Espigón Turia Norte que hoy lleva el nombre de Palacio. Pasó exactamente seis meses antes de que la grúa entrara en servicio coincidiendo con la escala del buque "Tiber” para cambiar para siempre la historia de Valenciaport y el sistema portuario nacional. En cualquier caso, la operación de llegada de la grúa no fue sencilla, pues hubo que lidiar con varias reuniones infructuosas con empresas consignatarias valencianas para tratar de encontrar socios que quisieran aportar capital hasta que Perfecto Palaciop optó por comprar definitivamente Marítima Valenciana, propiedad de unos socios malagueños.

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Perfecto Palacio en su despacho



El caso es que en el antiguo muelle del Espigón Turia Norte fue habilitada la miniterminal de contenedores, cuyas instalaciones acogían una línea de atraque de 180 metros y una superficie de 12.500 metros cuadrados, que también era compartida con otros operadores de diferentes tipos de mercancías.

Además, ante la escasez de instalaciones para nuevas concesiones operativas y con el fin de dar la posibilidad a otras compañías navieras que se quisieran instalar en Valencia, la Junta del Puerto consideró que debía convocar un concurso público para la concesión de la Gestión de los Servicios Públicos de Manipulación de Contenedores, como finalmente se denominó oficialmente. El concurso fue concedido a Marítima Valenciana el 15 de noviembre de 1972 por el Comité Ejecutivo de la Junta del Puerto, año en el que se movieron un total de 11.604 contenedores, con 19.312 TEUs. El periodo de adjudicación fue de 10 años, a partir del día 1 de enero de 1973.

Y eso es solo el inicio de la historia del contenedor del Puerto de Valencia hasta lo que es hoy: un recinto que se coloca entre los diez principales del continente en cuanto a tráfico de mercancías.

No acabó ahí, en cualquier caso, la incidencia del empresario en el panorama portuario contemporáneo. En 1993 invirtió seis mil millones de pesetas para transformar la fachada marítima de Alicante, creando así Marina de Alicante, cuya gestión terminó en manos de sus hijos. Su primogénito, de hecho, le sustituyó en la presidencia de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana en Alicante. En 1999, Palacio aceptó una oferta de 24.000 millones de pesetas del Grupo Dragados para la venta de Marítima Valenciana.

Homenaje
Es por eso que la figura de Perfecto Palacio es legendaria en Valencia. El empresario alicantino cuenta con ese muelle a su nombre desde febrero de 2021, un mes después de su fallecimiento. Así lo decidió el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Valencia, presidido entonces por Aurelio Martínez.

De esta forma, Valenciaport rindió un necesario homenaje al que fuera el impulsor del tráfico de contenedores en el Puerto, abriendo así la puerta al tráfico estrella de este enclave y a este revolucionario modo de transporte en España. La propuesta de cambiarle el nombre al Espigón Turia Norte fue, además, aceptada por unanimidad por todos los miembros del Consejo. Y no fue el único reconocimiento dedicado a Perfecto Palacio, pues antes, en 2018, la APV ya le rendía tributo en el acto de celebración de ls cinco millones de TEU en la dársena valenciana.

Ocurrió en 2018.

Perfecto Palacio nos dejó en enero de 2021 a causa de una fuerte neumonía producto de la Covid-19 y, desde entonces, la Autoridad Portuaria ha mostrado su agradecimiento y honrado su recuerdo en numerosas ocasiones. Es la historia de uno de los personajes más destacados que queda grabado en las más veteranas retinas del Puerto de Valencia. La historia de un visionario.