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Distribución geográfica de la flota pesquera en la UE: Comunidad Valenciana
Como recoge el Comunicado de la Comisión al parlamento europeo, al consejo, al comité económico y social europeo y al comité de las regiones: Los mares son el alma de Europa. Los espacios marítimos de Europa y sus costas son cruciales para su bienestar y prosperidad, al constituir las rutas comerciales europeas, regular su clima y servir de fuente de alimentos, energía y recursos, además de lugar favorito para residencia y ocio de sus ciudadanos.
Dos océanos y cuatro mares bañan los 70 000 km de costa que tiene Europa: los océanos Atlántico y Ártico, el Mar Báltico, el Mar del Norte, el Mar Mediterráneo y el Mar Negro.
Sólo en lo que respecta a la Unión Europea, el sector de la pesca en el Mediterráneo emplea cerca de 90 000 pescadores que trabajan en más de 40 000 buques. El 80% de la flota del mediterráneo son barcos de menos de 12 metros que practican una pesca de bajura de salida corta . Pero la pesca en el Mediterráneo es algo más que una actividad económica: es parte de la cultura y del arte de vivir. Regiones enteras se han construido y desarrollado en torno a las actividades pesqueras. Configuración geológica de este mar Mediterráneo es un mar muy profundo: tiene una media de 1 500 metros de profundidad, aunque hay fosas que llegan a superar los 5 000 metros. La situación jurídica en el Mediterráneo también es bastante específica. Por una parte, no existe una zona económica exclusiva (200 millas) en el Mediterráneo: las aguas territoriales (6 o 12 millas) no siempre incluyen la totalidad de la plataforma continental. En la actualidad, la comercialización de los productos del mar que se pescan en Europa no es óptima, lo cual repercute negativamente en los ingresos de los productores. El deseo de la Comisión es que las organizaciones de productores se organicen de forma que la pesca se adapte a la demanda del mercado, y por ende, a la mejora de la comercialización de los productos. La subasta tradicional se está convirtiendo en una especie en vías de extinción, pero su informatización permite ampliar considerablemente la clientela y aumentar los precios a favor de los productores. En el sector de la pesca, los clústers están muy diseminados: existe una concentración importante de actividades en la costa atlántica francesa y la española, así como en el norte, en Noruega o en Escocia, pero también en el sur de Italia y en Portugal. Pero en términos de valor añadido, es el noroeste de Europa (Noruega, Reino Unido y Francia) quien gana. Los países bálticos, Polonia y Rumanía ocupan también un puesto destacado en la contratación de personal. La noción de cluster es similar al desarrollo de una colmena cuyas células son distintas entre sí pero complementarias a la vez . Un cluster está conformado por una red de relaciones a diferentes niveles. Existen distintos tipos de relaciones: por ejemplo, relaciones horizontales entre empresas que comparten canales de distribución, relaciones verticales entre proveedores y clientes, y relaciones institucionales y de apoyo con institutos y asociaciones, para mencionar algunas. Desde la década de los 80, la producción de la pesca en el Mar Mediterráneo y el Mar Negro ha disminuido: de 1,950 millones de toneladas en 1986 pasó a 1,450 millones de toneladas en el 2005 (datos Eurostat). Al margen de la pesca del atún rojo se pesca el 25 % menos que hace 20 años. La pesca en el Mediterráneo excepción del atún, el pez espada y los moluscos recibe la denominación de "multiespecifica" el pescador en cada salida captura una combinación variada de especies que debe clasificar. Normas de comercialización. Las normas comunes de comercialización establecen unas características comerciales armonizadas principalmente para los productos frescos de la pesca y de la acuicultura en el momento de la primera venta en el seno de la Unión. Se trata de una definición de niveles de frescor y de categorías de tallas, junto con las características de presentación, con el fin de facilitar las operaciones de comercialización al permitir establecer unos precios comunes para cada categoría de producto, y definir unos niveles de calidad. Estas normas se complementan con unas obligaciones de etiquetado de productos que permiten al consumidor estar mejor informado. El Reglamento obliga a indicar tres datos: la denominación comercial de la especie, el método de producción (captura en alta mar, aguas interiores o cría) y la zona de captura. El pecio debe de formar parte de la trazabilidad. Andreu Romero i Martínez Analista - Consultor de Comercio Internacional Valencia-Spaiñ |
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