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Cocina mediterránea puesta al día
Con veintidós años en el mundo de la restauración y la gastronomía a sus espaldas, y tras haber viajado a París y a Estados Unidos para crear nuevas texturas, platos y herramientas, Fernando Canet atraca en Valencia con “Altazor”, una casa de comidas que él se empeña en no llamar restaurante por la rigidez de la etiqueta.
Tras un periodo de sincronización del equipo de cocina, liderado por Nazario Cano, Altazor abrió ayer las puertas con una capacidad para veinte comensales en sala, doce en salón privado y ocho en barra.
El objetivo del establecimiento, explica Canet, es “dar de comer”, y lo hace con una carta corta pero imaginativa y cambiante compuesta por ingredientes propios de la dieta mediterránea comprados cada día en el mercado. Lejos de la nouvelle cuisine y de la cocina de fusión, que Fernando Canet rechaza de forma contundente, Altazor sirve platos con una cantidad suficiente y con un toque de sofisticación que consigue gracias al empleo de diversas herramientas. Oferta La espuma de agua de mar, el all i pebre de bonito y el helado de pimienta rosa, elaborados siempre a partir de las materias primas son algunas de las propuestas más curiosas que salen de su cocina. Destaca también una bodega que Canet considera “interesante”, confeccionada de acuerdo con el gusto de los clientes y el propietario al margen de las referencias de expertos y guías gastronómicas. Los postres, elaborados con ingredientes cuidadosamente trabajados, constituyen otro de los puntos fuertes de Altazor, ya que “una comida no puede acabar bien sin el sabor de un buen postre”, comenta el propietario. Desde su ubicación en la Plaza del Tribunal de las Aguas de Valencia, la casa de comidas ofrece un menú del día en barra por 18 euros. El menú corto (cuatro aperitivos, cuatro entrantes y el plato principal) cuesta 45 euros, mientras que aquellos que opten por un completo menú de degustación de 16 platos deberán preparase a pagar unos 75 euros. Sobrio y cálido en la decoración y con una puerta centenaria como bienvenida, Altazor es, según Fernando Canet, un sueño cumplido y un homenaje al poeta gallego Vicente Huidobro, que practicó el creacionismo literario como un puente entre el modernismo y el surrealismo e influyó en la generación del 27. |
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