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La competencia del gigante asiático llega a todo el mundo y a todos los sectores
China, la segunda nación más grande del mundo, con una superficie de 11,418,174 km2 (incluida Mongolia), más grande que toda Europa y Oceanía y con una población total
de algo más de 1.200 millones de habitantes, es decir aproximadamente una quinta parte de la población mundial, está cambiando su estructura económica y su crecimiento y desarrollo están influyendo considerablemente en la economía del resto del mundo La industria china se sitúa en las grandes ciudades de la costa con buenos puertos internacionales que dan una salida ágil de sus mercancías hacia cualquier país del mundo.
Por otro lado, el crecimiento económico de China se ha ido incrementando con la adopción de prácticas capitalistas y la existencia de una población activa barata. De este modo, en los años 80 se produjo el fenómeno de los tigres asiáticos, como se denominó la actividad económica de países como Corea, Taiwán y Singapur. Sin embargo, la producción de estos países se concentraba en determinados sectores como la industria naval, el automóvil o la electrónica de consumo. Ahora el gigante asiático, China, compite en todo el mundo en todos los sectores productivos.
Ante esta coyuntura, la industria europea se encuentra en un momento de estancamiento en algunos casos, y de grandes dificultades, en otros. Esta es la situación que viven los empresarios valencianos y la que viven también en mayor o menor medida las industrias del resto de España y de los países con economías avanzadas. En el caso de los sectores productivos de la Comunidad Valenciana, los principales clientes, los mercados europeos, crecen lentamente, al tiempo que la ampliación de la Unión Europea desvía hacia estos nuevos miembros el suministro de ciertos productos que antes realizaba España. La cotización del euro, los costes sociales y medioambientales de las empresas incrementan el precio de los productos de las industrias que no pueden competir con los salarios de la mano de obra China (el coste de la mano de obra en Europa es de 16 dólares por hora frente a los 2 dólares por hora de China), ni con los gastos sociales y medioambientales cercanos a cero de esta industria. En este contexto, los empresarios han de redefinir sus estrategias para lograr recuperar la competitividad perdida. A este respecto, José Vicente González, presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) ha manifestado que las empresas valencianas deben innovar: "las más de las veces la innovación empieza escuchando a los clientes, dándonos cuenta de qué cosas aprecian en un producto de nuestra competencia o qué atributos les gustaría que tuviera nuestro producto". En este sentido, la innovación se basa en modificaciones, novedades que incorporan valor al producto por el que los clientes están dispuestos a pagar más. Otro eje de actuación es aumentar la flexibilidad en la producción y la logística de la distribución colocando productos personalizados rápidamente en el punto de venta ya que los productos que vienen de Asia, aunque más baratos tienen que salvar la distancia física entre el país productor, China, y el consumidor y esto requiere un tiempo que puede ser aprovechado para competir con ellos. Además de estas acciones, el presidente de la CEV anima a las empresas valencianas a apostar por la internacionalización, la formación y la cooperación ya que representan otros campos de actuación importantes. En este sentido, mediante la internacionalización, las empresas se acercan al cliente conociendo antes y mejor lo que quieren y qué hacer para mantenerse en el mercado. Por otro lado, la formación debe ser flexible y práctica adaptándose a las necesidades reales de cada sector. Sin embargo, las empresas valencianas cuya dimensión dificulte llevar a cabo estas iniciativas deberán cooperar o incluso fusionarse para adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado. En último lugar, el papel de las Administraciones Públicas es clave ya que, como destaca José Vicente González, "en primer lugar tienen que dotar a nuestro territorio de las infraestructuras necesarias para que la acción de las empresas resulte eficaz". En este sentido, el Gobierno Valenciano ha elaborado 16 planes de competitividad con la finalidad de potenciar los sectores productivos de la Comunidad Valenciana, incrementar su competitividad, modernizar la estructura productiva y consolidar el futuro de estos sectores. La inversión total prevista para estas actuaciones supera los 300 millones de euros en tres años. |
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