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“Quién contamina paga”, cómo no llegar a este extremo en el comercio exterior
La normativa europea respecto a los riesgos medioambientales es
cada día más estricta basada en la máxima de “quién contamina paga”. El ICEX organizó el pasado martes una jornada que se centró en cómo aplicar una buena gestión medioambiental en las empresas exportadoras Héctor Gómez González, director de Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa de RIC Group Consultores, fue el ponente invitado por el Instituto Español de Comercio Exterior, para impartir un seminario sobre los riesgos medioambientales de la exportación el pasado martes en la Escuela de Negocios Lluis Vives, en cuya organización también ha colaborado la Cámara de Comercio de Valencia.
En este seminario se abordaron los riesgos del medioambiente a los que la empresa se enfrenta en sus procesos de internacionalización.
El exigente marco legal internacional obliga al control y la prevención de los riesgos medioambientales asociados al transporte de mercancías peligrosas o a las actividades industriales en el exterior. El principal objetivo de este programa es facilitar al empresario los conocimientos necesarios para la utilización de las herramientas de prevención existentes y los instrumentos paliativos del riesgo cara a la implantación de los mismo en su actividad internacional. Así tras estas jornadas los empresarios asistentes aprendieron a saber identificar el riesgo, analizarlo, valorar las consecuencias del mismo y aplicar en sus empresas las normas de referencia reconocidas en el ámbito internacional. Tipología Así, Héctor Gómez, comenzó su intervención identificando cuáles son los posibles riesgos medioambientales, señalando que “el concepto de riesgo medioambiental está en función de la gravedad y la probabilidad de que se produzca un impacto negativo sobre el entorno, pero también puede ocasionar daño a las personas o a la Privacidad. Puede derivar en un proceso civil, administrativo o penal por incumplimiento legal o por disconformidad con la regulación específica”. Así, según señaló Gómez, los riesgos pueden ser naturales, medioambientales de tipo tecnológico o reputacionales, o financieros, los primeros están asociados a actividades naturales como la contaminación o los accidentes; los segundos al transporte o comercialización de productos o sustancias peligrosas; y los terceros a inversiones, fusiones o adquisiciones. Asimismo, el empresario debe tener en cuenta las consideraciones legales, sociales, éticas, la contratación de seguros, la reducción de pérdidas económicas que comporta aplicar una buena política medioambiental y las distintas exigencias de las partes interesadas. Es importante que valore todos estos puntos a la hora de gestionar su empresa. Además, hay que tener en cuenta que las normativas europeas al respecto cada vez son más proteccionistas e impulsan la acción preventiva, la corrección del daño en origen y la máxima de “quien contamina paga”. De esta manera, este experto señaló que los riesgos medioambientales deben tenerse en cuenta en la internacionalización de la empresa al igual que otros riesgos, que existe una normativa estricta y creciente en la materia y que sin una adecuada gestión de riesgos se puede incurrir en responsabilidades. Hay que identificar los riesgos y analizarlos de manera cuantitativa y cualitativa, para ello existen determinados sistemas y formulaciones como el árbol de sucesos o de fallos en los sistemas, los índices Dow y Mond, el análisis de modos o el método Hazop, entre otros. Asimismo, también es importante analizar las consecuencias aplicando la fórmula: gravedad consecuencias igual a efecto físico por vulnerabilidad. El efecto físico, según Gómez, depende de la naturaleza del riesgo y de su transporte por el medio receptor. Y la vulnerabilidad depende de la capacidad del entorno de asimilar o no una determinada perturbación. Herramientas Para aplicar a la empresa las herramientas preventivas necesarias se puede aplicar la Norma ISO 150008:Ex:2000, que es muy específica e identifica los peligros, estima los riesgos medioambientales; o la Norma ISO 14001:2004, más general, que supone la implantación de una política medioambiental, planificando los recursos, funciones y responsabilidades; redacta y controla la documentación, y verifica el cumplimiento. Por otro lado, el empresario también tiene que saber cómo y a quién debe comunicar el riesgo: Según esta ponencia, se debe informar a los interesados y a los afectados; para lo que antes es necesario recopilar la información, estudiar un plan de emergencia y sondear e investigar la satisfacción y credibilidad. Por lo tanto, en el mensaje informativo es importante señalar la referencia normativa, la función de la empresa en la comunidad, el cumplimiento con la administración competente, la exposición de los planes de emergencia y de los riesgos y las consignas a la población en caso de accidente. Por último, Héctor Gómez, también señaló la importancia de contratar un seguro adecuado para cada tipo de producto y actividad, como apoyo a una buena gestión de los riesgos. |
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