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Lunes, 19 de enero de 2026


IATA alerta de cinco grandes retos que marcarán la aviación en 2026
VM, 19/01/2026

La aviación comercial afronta 2026 en un entorno de riesgos múltiples y márgenes extremadamente ajustados, marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación regulatoria y disrupciones estructurales, pero también supone una oportunidad única ligada a la transición energética. Así lo expone la vicepresidenta de Sostenibilidad y economista jefe de IATA, Marie Owens Thomsen, en su análisis de perspectivas para el próximo año.

Según Owens Thomsen, el sector llegó a 2026 tras haber demostrado notable resiliencia financiera. Pese a amenazas como las guerras arancelarias, las aerolíneas lograron en 2025 un beneficio neto récord de 39.500 millones de dólares.

Sin embargo, consideró que esta cifra es engañosa, pues el margen neto previsto para 2026 apenas alcanzará el 3,9%, uno de los más bajos de cualquier industria, con un beneficio medio por pasajero de 7,90 dólares, lo que evidencia la fragilidad estructural del negocio.

El informe de IATA identificó cinco grandes retos que condicionarán las decisiones estratégicas del sector: fragmentación de políticas, disrupciones en la cadena de suministro, ciberamenazas e inteligencia artificial (IA), impactos del cambio climático y entorno macroeconómico.

En primer lugar, el debilitamiento del sistema multilateral está generando marcos regulatorios y fiscales divergentes, especialmente en materia climática, que distorsionan la competencia, encarecen el transporte aéreo y aportan pocos beneficios ambientales. Además, el histórico retraso en la entrega de nuevos aviones frena la renovación de flotas y la mejora en eficiencia energética.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, los fenómenos extremos, la volatilidad de precios y la falta de coordinación amenazan la hoja de ruta para lograr un nivel cero de emisiones netas en 2050, al tiempo que incrementan riesgos como la inseguridad alimentaria.

También el aumento de ataques digitales, combinado con la IA y la dependencia de infraestructuras críticas, eleva la vulnerabilidad del transporte aéreo y plantea riesgos de desinformación y pérdida de confianza.

Por último, en lo relativo a la macroeconomía, la previsión de un dólar estadounidense más débil, junto con cambios en el mercado energético y una presión a la baja sobre el precio del petróleo, podría aliviar costes, pero el crecimiento económico global seguirá siendo limitado.

Pese al panorama, Owens Thomsen subraya que la aviación y la transición energética forman una de las estrategias de crecimiento más prometedoras en un contexto de poco margen para política económica tradicional.