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Sábado, 07 de marzo de 2026


La UE flexibiliza la prohibición de los motores de combustión en 2035: qué coches podrán seguir vendiéndose
VM, 02/01/2026

La Unión Europea ha dado un giro relevante en una de sus decisiones más simbólicas sobre el futuro del automóvil. Aunque durante años se habló de una prohibición total de los motores de combustión en 2035, las últimas negociaciones y acuerdos políticos apuntan ahora a un escenario más flexible.

En Carwow hemos analizado este cambio normativo y sus implicaciones reales para fabricantes y conductores. En nuestro último vídeo, Juan Francisco Calero desgrana las claves de esta nueva hoja de ruta europea y explica por qué el motor de combustión no desaparecerá por completo en 2035, sino que seguirá presente bajo determinadas condiciones.

Del veto total a una reducción del 90% de emisiones
El cambio fundamental está en el objetivo de emisiones. A partir de 2035, la Unión Europea ya no exigirá una reducción del 100% en las emisiones de CO₂ de los coches nuevos, sino del 90%. Este matiz abre la puerta a que determinados vehículos con motor de combustión puedan seguir vendiéndose más allá de esa fecha.

El objetivo climático se mantiene, pero el camino para alcanzarlo se flexibiliza ante la realidad industrial, económica y competitiva del sector.

Qué coches de combustión podrán seguir vendiéndose
La normativa permitirá la comercialización de motores de combustión únicamente en formatos muy concretos:
• Híbridos enchufables (PHEV), que seguirán autorizados, aunque con mayores exigencias y un control más estricto de sus emisiones reales.
• Vehículos eléctricos de autonomía extendida (range extender), en los que el motor de combustión actúa únicamente como generador. Este sistema recibe una mejor consideración regulatoria por garantizar movilidad con emisiones muy reducidas.

Combustibles alternativos: no solo e-fuels
Uno de los puntos clave es el tipo de combustible permitido. La UE no exigirá exclusivamente combustibles sintéticos. La normativa aceptará cualquier combustible que demuestre, mediante certificación, una reducción de emisiones acorde al objetivo del 90%.

Entre ellos se incluyen:
• Combustibles sintéticos producidos con energías renovables.
• Combustibles renovables procedentes de residuos agrícolas u orgánicos.
• Biocombustibles como el etanol, ya ampliamente utilizado en algunos países europeos.

La clave no será el origen del combustible, sino la reducción real de emisiones a lo largo de todo el proceso.

El acero y los materiales también entran en la ecuación
La descarbonización no se limitará al uso del vehículo. Para que un coche pueda venderse más allá de 2035, el acero y el aluminio empleados en su fabricación deberán proceder de procesos industriales descarbonizados, incorporando tecnologías más limpias en su producción.

Créditos de emisiones y coches eléctricos pequeños
La Unión Europea mantendrá el sistema de compra y venta de créditos de emisiones, permitiendo a los fabricantes compensar desviaciones adquiriendo créditos a marcas con flotas mayoritariamente eléctricas.

Además, se prepara una regulación específica para coches urbanos pequeños y asequibles, que deberán ser exclusivamente eléctricos y computarán de forma más favorable en los cálculos de emisiones.

Entre el realismo industrial y el debate climático
Mientras la industria del automóvil valora este cambio como una medida de pragmatismo para proteger la competitividad europea, las organizaciones ecologistas critican una pérdida de ambición climática.

Lo que parece claro es que el motor de combustión no desaparecerá en 2035: cambiará de forma, de combustible y de contexto, pero seguirá presente en el mercado europeo durante más tiempo del previsto.