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Miércoles, 29 de enero de 2020

Ferrocarril

El Corredor Atlántico requerirá una inversión de 41.000 millones
El proyecto, una vez esté en servicio, habrá supuesto la inversión de más de 41.000 millones de euros, de los que quedan pendientes de ejecución algo más de 16.000 millones
VM, 21/02/2019

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, presentó ayer el Corredor Atlántico, acto en el que también intervinieron el secretario general de Infraestructuras, Javier Izquierdo, y la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera.

Ábalos destacó que cuando todas las actuaciones estén en servicio, la inversión ejecutada en el corredor superará los 41.000 millones de euros. El ministro añadió que las actuaciones pendientes de ejecutarse ascienden a 16.872 millones de euros.

Es por ello que, para el ministro, se trata de un auténtico proyecto de Estado ya que beneficia a Galicia, Asturias, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, País Vasco, Castilla-La Mancha, Madrid y Cantabria. Ábalos insistió en que las infraestructuras y el transporte tienen un papel en la política del Gobierno y en la construcción de país.

El ministro quiso destacar que tanto el Corredor Atlántico como el Mediterráneo, presentado hace meses, responden juntos a una idea de país al servicio de viajeros y mercancías y que no suponen realidades independientes.

Las actuaciones del Corredor Atlántico presentadas modernizarán una red bastante abandonada y que corre el riesgo de quedarse obsoleta, según Ábalos. Son actuaciones de electrificación, de implantación de ERTMS, de duplicación de vías, de aumento de velocidades, de mayor longitud de trenes, de mayor carga por eje… En definitiva, una modernización de la red con una importante componente tecnológica.

Estas inversiones deben traducirse en mejoras efectivas de los servicios logísticos para las empresas del sector industrial y del sector exterior que operan en las comunidades del Corredor. El objetivo es que las empresas puedan tener menores tiempos de tránsito, menores costes, menos incidencias, menos trámites, más fiabilidad para que las mercancías puedan transitar desde los puertos de la fachada atlántica hasta el núcleo de Europa, en ancho estándar, por vía electrificada, sin barreras burocráticas o técnicas.

Este proyecto, para Ábalos, también afecta a la estructura del país, ya que, en las últimas décadas, el peso demográfico y económico en España ha tendido a gravitar algo más hacia el Mediterráneo y Madrid que hacia el oeste peninsular.

En ese sentido, las actuaciones del Corredor Atlántico tienen una vocación de compensar desequilibrios, de recuperar retrasos y de explotar las capacidades, como la tradición industrial, la laboriosidad o el emprendimiento característicos de la España atlántica.