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Miércoles, 18 de marzo de 2026


La IED de empresas chilenas pone rumbo a España
VM, 27/07/2017

Las empresas chilenas continúan aumentado su presencia en el exterior, con un stock de inversiones al final de 2016 estimado en 114.230 millones de dólares, equivalente a casi el 50% de lo invertido directamente por organizaciones foráneas en Chile.

Según el seguimiento que la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería (Direcon) hace de la inversión directa de chilenos en los mercados externos, ha habido una disminución anual en los montos de los tres últimos periodos dirigidos a las plazas de Latinoamérica en donde más se concentra la presencia chilena, probablemente vinculados a progresos en la maduración de las operaciones ya formalizadas. En cambio, se constata una importante expansión de los dirigidos a Estados Unidos, y a Europa, donde sobresalen Bélgica, España, Alemania, Francia y Portugal.

Más de una vez hemos señalado como una de las tantas ventajas de Chile su condición en términos relativos "de mercado pequeño". Una manera de hacer frente a esto por las entidades mercantiles locales es salir fuera del suelo patrio, evitando así obstáculos e impedimentos de acceso a economías de escala. Aunque los chilenos son bastante individualistas (prueba de ello son los varios que se han aventurado a invertir solos en el extranjero), es un muy buen lugar para inversionistas venidos de otras zonas del globo para hallar socios con los cuales abordar la región y cualquier confín del planeta si los números del proyecto son atractivos.

Otro incentivo a disposición de las compañías nacionales es la red de tratados de libre comercio suscritos por el Estado con más de 60 países; son instrumentos facilitadores de la apertura a la llegada de bienes, servicios y caudales regulados por marcos normativos que aportan estabilidad y seguridad jurídica.

Tendencia ascendente
En 2016, las transacciones chilenas directas en países foráneos representaron 4.574 millones de dólares, un 12,1% de subida en comparación al año precedente. La Direcon contabiliza un número superior a las 1.200 empresas chilenas ejecutando actualmente más de 3.000 proyectos fuera de sus fronteras. De este modo, la integración a la economía global no está supeditada al tráfico de mercancías, sino que también se circunscribe a "una activa participación en el movimiento de capitales vinculados a la creación de valor en diversas latitudes".

Por sectores, las capacidades competitivas del empresariado chileno tanto en América Latina como mundial están agrupadas en servicios, origen del 50% de la riqueza invertida, e industria manufacturera, con un 25% de los importes.

En el pasado ejercicio se concretaron varios emprendimientos cuyos montos son estimados como de "gran cuantía" por la Direcon: a) Industria: forestal y de la madera, alimentos y bebidas, metalmecánica (Alemania, Brasil, España, Estados Unidos, Brasil, Paraguay, Perú, Portugal, Sudáfrica).

Uno de los más relevantes tuvo su epicentro en España y Portugal, involucrando a diversos destinos. Arauco, firma forestal, informó de la compra del 50% de la propiedad de la española Tafisa, del grupo portugués Sonae. La operación implicó un desembolso de 150 millones de dólares. Sonae mantiene el control sobre el 50% restante; tras el ingreso de Arauco se llamará Sonae-Arauco. Al adquirir la mitad de la propiedad de Tafisa, Arauco ingresó al mercado europeo y africano. La firma española dispone de 10 plantas de paneles, distribuidas en España, Portugal, Alemania y Sudáfrica. Sus instalaciones suman una producción de 4,2 millones de metros cúbicos de paneles. Las plantas emplean a unas 3.000 personas en total.

b) Energía: Estados Unidos, Ecuador, Perú. c) Servicios: ventas al por menor, turismo, infraestructura, puertos, inmobiliario, tecnologías de la información (Brasil, Colombia, Costa Rica, Croacia, Perú, Uruguay). d) Minería: Argentina.

La mayoría de las ventas fueron a Estados Unidos; durante el 2016 recibieron un monto acumulado de 1.894 millones de dólares. Le siguen Perú, Croacia, Argentina, Brasil, Ecuador y España, cuya aportación conjunta se eleva a 2.255 millones (Perú, 631 millones; Croacia, 630 millones; Argentina, 234 millones; Ecuador, 210 millones, y España, 196 millones). Más atrás se ubican Colombia, Costa Rica, Paraguay y otros, 425 millones de dólares.

En definitiva, conviene prestar atención a los empresarios venidos del "fin del mundo". Son esforzados, han trabajado duro para levantar sus establecimientos, los primeros pasos fueron en entornos de absoluto subdesarrollo y bajas rentas. A partir de los noventas han sido fundamentales para hacer de Chile una nación emergente y en un futuro cercano serán actores esenciales para dar el brinco al tan ansiado desarrollo. Tienen ideas y son buenos socios allí donde van.